Quiché de verduras y bacon

Receta de Quiché de verduras y bacon

En casa le llamamos pastel de verduras, para darle un aire como de sano y casi de dieta, pero en realidad la receta de hoy es más parecida a una quiché con algo de vegetales y bacon, pero poco baja en calorías.

Tampoco es exactamente una quiché, ya veréis la de ingredientes que faltan para que se pueda considerar así. La descubrí por casualidad, yendo a comer a casa de unos amigos y me pareció una cosa riquísima.

Luego traté de imitarla en casa, recordando lo que había visto en mi plato, añadiendo más verdura y eliminando grasas, pero unos días me sale más contundente y otros más saludable.

Veréis que podéis hacer muchas variaciones en los ingredientes, pero que dentro de la cocina no Pinterest es un plato que queda muy resultón, que se elabora fácilmente en muy poco tiempo, pero del que no conviene abusar si os pasáis con los ingredientes muy calóricos. En cuanto a los niños, la quiché de verduras es una forma de que acepten los vegetales con algo más de entusiasmo.

De acuerdo en que sería mejor que se los comiesen crudos, pero aunque haya que remojárselos un poquito y disimularlos con queso, al final se habrán comido entusiasmados todo lo que hayáis escondido dentro de la quiché.

Ingredientes:

  • Masa brisa o de hojaldre.
  • 200 ml. De nata para cocinar (o bechamel casera).
  • Un calabacín grande.
  • 300 gr. de champiñones crudos (o en lata).
  • 100 gr. de bacon en tiras o tacos (o jamón cocido).
  • Queso rayado para gratinar.
  • Una cucharada de aceite de oliva.
  • Sal.
  • Nuez moscada.

Elaboración:

Lo primero que hay que hacer es lavar y cortar los champiñones y el calabacín en porciones pequeñas. Si los champiñones son laminados ya podéis utilizarlos de ese tamaño.

Se doran un poco en el aceite y se les añade sal al gusto. Cuando ya tengan pinta de estar dorados y el calabacín empiece a deshacerse, añadiremos el bacon o el jamón de york (dependiendo de lo gustosa que queramos la receta) y la nata de cocinar (o la bechamel, si queremos controlar el contenido de principio a fin).

Removemos hasta que la nata empiece a hervir y todo se vaya compactando un poco y añadimos la nuez moscada. De hecho, la nuez tiene tanto sabor que incluso podríais prescindir de la sal sin daros cuenta, y esto es muy beneficioso si cocinamos para toda la familia, incluyendo a las criaturas.

Extender la masa brisa en el molde elegido y agujerearla con un tenedor. Si sois muy mañosos, podéis elaborar vosotros mismos la masa, pero no es mi caso.

Dar forma a la masa para que se adapte al molde y colocarla con el propio papel de horno, para que no se pegue, o en un molde previamente engrasado con aceite de oliva. Verter el revuelto de verduras y bacon sobre la masa brisa. Decorar con queso rallado (del tipo que más nos guste) e introducir al horno durante 40 minutos a 200 grados.

Vigilad de vez en cuando, porque en ocasiones se quema antes el queso mientras la masa sigue cruda, o al revés. Ya aprenderéis a valorar las posibilidades de vuestro horno y a conocer vuestras necesidades de tiempo, de altura para la bandeja y de grados.

Con estas cantidades deberíais tener por lo menos para 4 adultos. Es un plato que resiste bastante dignamente de un día para otro e incluso congelado. Otra ventaja es que podéis añadir las verduras que queráis, y sustituir el insano bacon por pollo o por otro tipo de carne. Tal y como os lo he presentado es muy rápido de hacer, sin ninguna complicación pero no para degustar a diario.

Los niños creo que aceptarán bien esta mezcla tan sabrosa y lo crujiente de la masa.